Energía geotérmica

Si la mayoría de las energías renovables tienen su origen en el sol, la geotérmica escapa a la norma, ya que tiene su origen en las diferencias de temperatura que existen entre el interior de la Tierra y la superficie, y que se denomina gradiente térmico. Normalmente, existe un aumento de 2 a 4ºC de temperatura por cada 100 metros que descendemos al interior de la Tierra, pero hay zonas en que este aumento es mucho mayor.

El potencial de producción de energía geotérmica (60 mW/m²) es bastante inferior a la del sol (340 W/m², aproximadamente). Sin embargo, este potencial asciende, en algunos lugares, a 200 mW/m² y crea una acumulación de calor en los acuíferos que puede ser explotado industrialmente.

El ritmo explotación es siempre superior a la contribución del flujo de calor, y se debe tener cuidado de no densificar demasiado las zonas de explotación que llevarían decenas o centenas de años para recuperarse.

Usos de la energía geotérmica:

  • Aprovechamiento directo del calor para fines industriales o en las conocidas aguas termales.
  • Calefaccióny calentamiento del agua: Con el establecimiento de redes de agua. Esta red de agua se aprovecha para calentar invernaderos, e incluso en acuicultura, para mantener el agua de las piscifactorías a una temperatura adecuada.
  • Refrigeración por absorción: Requieren un equipo específico.
  • Generación de electricidad: Captando el calor y utilizando generadores se pueden alimentar ciudades enteras, aunque para ello requieren una gran inversión.

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La energía geotérmica tiene un importante potencial para usos agrícolas ya que la etapa post-cosecha de la industria agroalimentaria es la fase más delicada de todas las vías empleadas, y  la mitad de los alimentos se pierden por falta de energía asequible para el procesado de secado, pasteurización y esterilización de determinados productos. De ahí que es importante extender y dar facilidades de estudio y construcción a países con una gran economía agrícola.

La energía geotérmica para la agricultura puede aprovecharse incluso en pequeña escala y contribuir significativamente a la generación de ingresos, la creación de empleo y la mejora de la seguridad alimentaria y nutricional en los países en desarrollo.

La investigación sugiere que el uso de la calefacción geotérmica para invernaderos disminuye las infecciones de hongos y reduce los costos de combustible hasta en un 80%, lo que supone un ahorro importante para los presupuestos de explotación.

Los costos iniciales siguen siendo el principal obstáculo para que los países en desarrollo exploren el uso de energía geotérmica a una escala mayor, lo que hace aún más necesario que los gobiernos asuman un papel de liderazgo en la atracción de inversiones y la creación de entornos normativos de apoyo al sector.

En resumen esta energía tiene muchas ventajas: se evitaría la dependencia energética del exterior, los residuos se reducirían al mínimo y ocasionarían un menor impacto ambiental que las originadas por energías de combustión. Además es una energía renovable que supone un gran ahorro, tanto económico como energético.

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BIG DATA para la agricultura

En los últimos tiempos, el Big Data ha comenzado a ser una herramienta cada vez más útil en múltiples sectores. Consiste en una serie de herramientas que permiten, por un lado, la adquisición de un volumen gigantesco de datos, y por otro, el posterior procesado y tratamiento de esos datos.

Actualmente es posible realizar Big Data con una cantidad de datos y a una velocidad prácticamente impensable hace sólo algunos años. Ésto es debido a la rapidez con la que se aumenta la potencia de computación en los equipos informáticos modernos, así como en la capacidad de almacenamiento de datos. Todo ello hace posible la aplicación de Big Data en campos como la medicina, astronomía, sector bancario, etc. Además, permite afrontar de manera económica un problema (el tratamiento de grandes volúmenes de datos) que hasta hace unos años sólo era posible realizar con enormes inversiones en hardware.

Por supuesto, la agricultura es un campo en el que el Big Data está empezando a resaltar, debido sobre todo al continuo avance de tecnologías agrícolas que facilitan la adquisición de datos, como sensores de todo tipo, la popularización de herramientas como los smartphones para uso agrícola, que también puede usarse como una importante fuente de datos, y la generalización de conexiones inalámbricas en las zonas rurales.

En cuanto a la recopilación de datos, Big Data necesita proveerse de una cantidad ingente de datos, incluso de aquellos que en aparencia pueden no tener relación entre sí. Por ejemplo: datos meteorológicos (temperatura, humedad…), datos del suelo (nivel de agua, composición), datos del cultivo, datos del riego (presión, consumo de agua, frecuencia de riego…). Todo esto unido a datos propios del negocio, como cantidad de producción obtenida por temporada, cantidad de semillas sembradas, etc. Así como datos externos, que puede ser desde documentación técnica sobre los cultivos hasta fotos por satélite de la zona, predicciones meteorológicas, etc.

Ésta enorme cantidad de datos en principio muy poco homogéneos es el escenario principal en el que podemos aplicar herramientas de Big Data.

Una vez aplicado el Big Data, podremos obtener una importante ayuda en la toma de decisiones, así como obtener soluciones aplicables en el día a día, por ejemplo, recibir sugerencias que permitirían ahorrar hasta un 40% del agua de riego, o un 30% de consumo de plaguicidas, o la cantidad óptima de fertilizante a utilizar. También se obtendrán resultados como predicciones sobre cuándo se debe regar, la producción estimada, probabilidad de que se produzca determinada plaga, etc.

En definitiva, el uso de Big Data en agricultura será en poco tiempo una herramienta tan común

El olivo, una especie vecera.

El olivo (Olea europea) es un árbol rústico, uno de los frutales que más toleran la salinidad, que admite un clima semiárido y suelos pocos fértiles y superficiales; aunque en estas condiciones hay que tener en cuenta que la productividad es baja.

La experiencia nos demuestra que, cuando el olivo se cultiva en suelos fértiles, se le aporta la cantidad de agua necesaria y se amplía la densidad de plantación, el aumento de la producción es extraordinario.

En España hay más de 260 variedades cultivadas de olivo. En cada zona de la Península se cultivan distintos tipos de olivos, cada uno adecuado al clima y a la tierra. Las diferentes variedades de aceitunas proporcionan al aceite producido las características propias de la región dónde han crecido, recolectado y procesado. Podemos destacar las siguientes variedades: Picual, Picudo, Arbequina, Hojiblanca, Manzanilla, Cornicabra…

El olivo es una especie vecera: una abundante cosecha precede a otra con escasa floración. Esto es debido a la inhibición de la inducción floral de la cual es responsable la semilla en desarrollo, que emite giberelinas que hacen que las yemas se queden en estado latente o que broten como vegetativas.

Este fenómeno consiste en que tras un año de abundante cosecha de aceituna se sucede otro en el que la cosecha es pequeña, sin que pueda pensarse que este fenómeno se producirá necesariamente de forma bienal.

Al no conocerse bien las causas que lo producen, no se tiene una estrategia clara para controlarla, si bien se sabe que los frutos en desarrollo a través de sus hormonas y las sustancias que intervienen en su crecimiento actúan como inhibidores de la diferenciación de las yemas, por lo que muchas de ellas cambian de transformarse en flor para hacerlo en madera, y de este proceso se deduce que ocurre la vecería.

Las actuaciones destinadas a fomentar mayores cosechas en los años que corresponde cargar, mediante el cuidado de la plantación, y el abandono de la misma en los años de descarga contribuye aún más a acentuar la vecería.

Algunas variedades de olivo son más veceras que otras por lo que se puede adivinar un componente genético en éste fenómeno.

Existen técnicas de cultivo que disminuyen la vecería, como pueden ser:

  • Riego
  • Recolección temprana de la aceituna.
  • Reducción de la población de frutos realizando una poda el año anterior al que se presume tendrá una alta producción.
  • Aclareo intenso de frutos recién cuajados.
  • Recolección temprana. A pesar de que la inducción ya ha comenzado, esta práctica ha demostrado ejercer cierta influencia.

Internet de las cosas y sus aplicaciones para agricultura. Humidificador

Cualquier persona que tenga una pequeña plantación en un lugar cerrado, como por ejemplo un invernadero o una pequeña habitación, podrá tener controlados los niveles de humedad y temperatura del mismo con un mínimo mantenimiento

Para ello, vamos a presentar en este segundo artículo sobre el internet de las cosas, un humidificador automático. ¿Qué necesitaremos?

  • Placa arduino
  • Sensor de humedad y temperatura
  • Un botón
  • Una pantalla LCD compatible con Arduino
  • Un atomizador de agua
  • Cableado
  • Una caja donde meter nuestros componentes

En este caso vemos como se utilizan placas de metacrilato para poner dentro los componentes, las cuales podemos sustituir por una caja de plástico sin ningún problema.

Es tan sencillo, que una vez montado, programado, y habiendo llenado de agua el humidificador, solamente tendremos que apretar el botón cada vez que queramos aumentar la humedad de la sala.

Las ventajas de este proyecto es que es sencillo de hacer y que va a permitir utilizarlo tanto para agricultura, como para nuestra propia casa, si lo que queremos es tener un nivel de humedad concreto para nuestra sala.