Agricultura de precisión aplicada a cultivos de maíz

En los últimos años hemos visto como la aplicación de las TIC a la agricultura ha dado origen a la llamada agricultura de precisión. Como resultado, una gran variedad de cultivos se han visto beneficiados por el tratamiento de la información que se puede obtener de ellos. En Italia, uno de los principales productores de maíz de la Unión Europea junto con Alemania, Francia y España, se están llevando a cabo proyectos que hacen uso de la agricultura de precisión sobre plantaciones de maíz. En ellos, la adquisición de datos del cultivo se obtienen de dos maneras distintas:

Monitorización in situ

Se trata de la adquisición de datos directamente sobre el terreno. Para hacerlo, se necesitan, como mínimo los siguientes elementos:

  • Unidad de control: típicamente será un microautómata con capacidad para leer, almacenar y enviar datos de diferentes sensores. Puede incluir sistema de posicionamiento GPS, ya que la unidad de control y los sensores podrían cambiarse de sitio en el cultivo, y un GPS permitiría georeferenciar los datos obtenidos.
  • Panel solar: para alimentar de forma autónoma a la unidad de control.
  • Sistema de transmisión de datos: la unidad de control debe ser capaz de enviar los datos obtenidos por los sensores, por ejemplo vía 3G/GPRS.

Los datos que se suelen obtener mediante la monitorización in situ son, por ejemplo, temperatura y humedad ambiental, temperatura y humedad del suelo, cantidad de lluvia, velocidad y dirección del viento, radiación solar, etc.

Monitorización remota

Se trata de obtener datos del cultivo a distancia, por ejemplo mediante el tratamiento de datos obtenidos por satélite o imágenes captadas por drones. De esta manera es posible obtener los siguientes datos:

  • Datos de vegetación: se miden el área foliar y de biomasa, la concentración de clorofila, posible sobrecalentamiento de la planta, etc.
  • Datos de suelo: se puede medir la cantidad de agua en la capa más superficial del suelo, o evaluar la cantidad de materia orgánica presente en él.
  • Datos de agua: por ejemplo, el contenido de agua de las hojas de la planta.

El tratamiento en tiempo real de todos estos datos en el cultivo de maíz ha supuesto numerosas ventajas:

  • Permite desarrollar estrategias precisas de fertilización en aquellas zonas del cultivo que lo necesitan.
  • Permite predecir el rendimiento del cultivo antes de la cosecha.
  • Permite cuantificar los requerimientos de agua y el nivel de estrés hídrico del cultivo.
  • Permite identificar zonas con diferencia de biomasa, es decir, identifica zonas en el cultivo donde las plantas presentan un crecimiento menor, de manera que el agricultor pueda actuar rápidamente y evitar una pérdida en el rendimiento del cultivo.
  • Permite localizar áreas del cultivo con exceso de agua, para evitar un mayor riesgo de sufrir plagas, hongos, etc.
  • Permite al agricultor decidirse por un sistema de riego más eficiente según las necesidades de su plantación.
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