LAVANDA: UN CULTIVO ALTERNATIVO EN LA PROVINCIA DE LEÓN

Alguien dijo que haciendo siempre lo mismo obtendrás siempre los mismos resultados y los agricultores parece que están dispuestos a romper con esa idea buscando, cada vez más los cultivos alternativos que permitan mejores rotaciones, recuperar las condiciones óptimas de las parcelas sin olvidar la rentabilidad.

Uno de esos cultivos calificados alternativos para los secanos de buena parte de España es la lavanda con destino fundamentalmente a la producción de aceites esenciales, lo que hace que sea cada vez más habitual ver parcelas pintadas de morado por nuestra geometría.

lavanda

ESTABLECIMIENTO DEL CULTIVO

  • Plantación en otoño.
  • Para el semillado directo en campo los valores de siembra son en torno a los 15 gr/m
  • Importante eliminar la vegetación herbácea que ejerce una fuerte competencia.
  • Admite densidades elevadas. Con marcos de 0,5 a 1 metros conseguimos que la competencia entre especies sea baja.

LA SIEMBRA

La lavanda florece desde mediados de la primavera hasta finales de verano. Es una planta muy interesante para cultivar debido a que puedes situarla en cualquier tipo de ambiente al aire libre debido a que es muy resistente y se adapta a cualquier suelo.

Su hábitat natural sin embargo son los terrenos secos, pedregosos y soleados. Es por eso que debes situar la planta en un lugar en donde reciba mucha luz natural. Lo ideal es cultivarla en un suelo calcáreo, pobre, suelto y profundo aunque lo más importante es que el terreno tenga un buen drenaje, por eso es que no se recomiendan los terrenos arcillosos pues es común que allí se estanque el agua.

RIEGO DE LA LAVANDA

En plantaciones extensivas la lavanda es una planta que aguanta bien la sequía. Plantada en secano, solamente necesita regarse cuando se plantan los esquejes hasta que estos arraiguen bien. Una vez en el terreno, la lavanda tiene suficiente con el agua de lluvia, aguantando bien  hasta con un régimen de precipitaciones de 300 ml anuales.

Las plantaciones sometidas a un riego moderado mensual durante la época de crecimiento aumentan la producción legando a producir el doble que aquellas realizadas sobre secano. El mejor riego es el goteo y se ha de evitar el riego por aspersión que puede desarrollar hongos.

Puede plantarse en lugares con lluvias abundantes pudiendo aguantar has 1200 litros anuales con tal que la tierra tenga un buen drenaje y el agua no se acumule en el terreno.

LAVANDA EN CASTILLA Y LEÓN

En la Comunidad se cultivan 856 hectáreas de plantas aromáticas, entre las que destacan la salvia, con 97 hectáreas ubicadas principalmente en la provincia de Palencia; la lavanda, con 148 hectáreas distribuidas entre Palencia y Valladolid, y el lavandín, con 559 hectáreas registradas en las provincias de Burgos (171), Palencia (68) y Valladolid (268).

Se trata, además, de fijar población en el medio rural, favorecer el rejuvenecimiento, promover la innovación y mejorar la comercialización buscando nuevos mercados para mejorar el posicionamiento de los productos agroalimentarios de esta zona en el marcado nacional, en la Unión Europea y en otros países.

La apuesta de Castilla y León por cultivos como la lavanda y el lavandín sitúan a la comunidad como la tercera productora de este cultivo industrial, tan solo por detrás de Castilla- La Mancha y Murcia.

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IMPORTANCIA DE LOS INSECTOS POLINIZADORES EN LA AGRICULTURA

 

La polinización animal, realizada principalmente por insectos, es responsable de gran parte de la producción agrícola de alimentos y, por tanto, es un servicio ecosistémico clave. Sin embargo, la mayoría de los cultivos agrícolas entomófilos sufre limitaciones de producción derivadas de la polinización: no logran alcanzar la producción óptima porque no reciben los aportes máximos posibles de polen, tanto en cantidad como en calidad, por parte de los insectos.

El 75 % de los 111 principales cultivos agrícolas del mundo dependen en mayor o menor grado de los animales para su polinización. Entre los productos agrícolas más dependientes se incluyen la manzana, la cereza, la almendra, los pequeños frutos, el tomate, el melón, la sandía, el café o el cacao. La importancia relativa de la polinización animal es menor (35%) cuando se considera el volumen de producción de alimentos, porque aquellos que suministran la mayoría de las calorías y proteínas en la dieta humana global (p.ej. los cereales) se producen por autopolinización, polinización por el viento o partenocarpia (producción de frutos o semillas sin necesidad de fecundación).

Npolinizadores

Gestión de la polinización entomófila

Las poblaciones de insectos polinizadores están reguladas por cuatro factores principales:

  1. La abundancia de recursos tróficos florales.
  2. La disponibilidad de ambientes de nidificación.
  3. Los depredadores y patógenos.
  4. Los pesticidas.

Así, la pérdida de hábitat, la incidencia de parásitos, el uso excesivo de pesticidas y sus efectos combinados explican con frecuencia el declive de las comunidades de polinizadores.

La intensificación ecológica se plantea como una estrategia de gestión agrícola orientada a aumentar la producción de los cultivos a través de 1) aportes sin impacto ambiental, que reemplacen a los tradicionales fertilizantes y pesticidas, y 2) el fomento de los servicios ecosistémicos de la biodiversidad hacia los cultivos. Pretendería, por tanto, mejorar la biodiversidad de insectos (y la cantidad y la calidad del servicio de polinización) diversificando las opciones de alimentación y nidificación de los polinizadores.

La importancia de los insectos polinizadores en la producción de alimento a nivel mundial es hoy indiscutible, y puede argumentarse que será cada vez mayor en un contexto de incremento de las necesidades de producción de alimento y de declive de los polinizadores, especialmente la abeja doméstica.

Saber que los polinizadores silvestres son tremendamente variados y que esa variación les hace importantes es el primer paso. El segundo es convencer a los agricultores sobre la conveniencia y la rentabilidad a largo plazo de la intensificación ecológica.

Este esquema productivo tiene efectos positivos evidentes y generalizados sobre la biodiversidad de polinizadores silvestres y la polinización, además de favorecer otros servicios ecosistémicos, como el control biológico de las plagas, la reducción de la erosión o la escorrentía, la conservación de la biodiversidad e incluso la estética de los paisajes agrícolas. La intensificación ecológica debe venir de la mano de actuaciones tanto a escala de la explotación agrícola como a escala del hábitat periférico y a escala del paisaje agrícola, por lo que las estrategias de gestión han de ser múltiples e integradas.

FUENTES:

AEET Asociación Española de Ecología Terrestre.

FAO Organización para la Alimentación y Agricultura.