Cultivo del pistacho

El árbol del pistacho es el alfóncigo, pistachero o pistacho (Pistacia vera). Es un árbol originario de Asia Central y Asia Menor, que se introdujo en Italia, proveniente de Siria, en el siglo I.

Posteriormente se extendió al resto de países del Mediterráneo. Se sabe que los egipcios, los romanos y los griegos ya cultivaban la planta del pistacho miles de años atrás.

El pistachero es un árbol longevo, que puede vivir entre 150 y 300 años, de copa amplia y de espesa ramificación. Su altura varía de los 5 a los 7 metros, y se trata de una especie adaptada a climas templados o cálidos y poco lluviosos. Existen varios tipos de pistacho, que se clasifican en función de la zona de cultivo.

El fruto tiene una cáscara exterior dura y una semilla con una piel de color morado y la pulpa verde. Cuando el fruto madura, la cáscara se vuelve amarillenta y se rompe, abriéndose.

La floración se produce a finales de abril o principios de mayo, mes y medio más tarde que la de los almendros. Su rendimiento está estimado en unos 1.200 kg/ha y los costes de producción no son elevados, puesto que no precisa ni de un solo tratamiento, a lo que hay que añadir la inexistencia de plagas por tratarse de un cultivo nuevo. Las zonas altas, en las que corre el viento y no hay humedad, y orientadas al sur son las más adecuadas para el pistachero. La planta necesita 3 años para finalizar su proceso de desarrollo.

Existen dos variedades principales: Kerman de tipo tardío (recomendada en riego) y Larnaca más temprana. Otras menos usuales son: Kastel, Mateur y Avdat.

Requiere un clima continental acentuado, es decir, inviernos fríos y con cierta precipitación y veranos secos y calurosos.

Puede desarrollarse en una amplia gama de suelos (pobre, calcáreos, altamente alcalinos o ligeramente ácidos, salinos…), aunque prefiere los franco-arenosos, profundos, bien drenados, con valores de pH comprendidos entre 6 y 8.


El contenido calcáreo no debe ser inferior del 10%, siendo muy importante este elemento en la formación de los frutos, al tratarse de una especie especialmente calcícola.

Soporta muy bien el zinc, pues sus raíces lo absorben selectivamente.

En terrenos profundos y fértiles (poco empleados para el pistachero) se obtienen muy buenos resultados, llegando a duplicar la producción.

Ventajas:

  • Resistente a la sequía, caliza y salinidad
  • Resistente al frío invernal y heladas primaverales (floración tardía)
  • Cultivo altamente mecanizable
  • Adaptado a agricultura a tiempo parcial
  • Polinización anemófila
  • Elevada longevidad
  • Elevado potencial productivo

Inconvenientes:

  • Multiplicación difícil
  • Viverismo incipiente (muy limitadas posibilidades de elección de material vegetal)
  • Lenta entrada de producción
  • Fuerte tendencia a la alternancia
  • Post-recolección cuidadosa (cultivo que se abre de forma espontánea para dispersar su contenido)
  • Incidencia de enfermedades criptogámicas en ambientes húmedos (enfermedad causada por hongo)
  • Especie dioica (necesidad de machos)
  • Producción de frutos vacíos
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